Tunna
sabía que se había despertado varias veces, aunque luego se había
vuelto a dormir. Tenía la mente borrosa, o eso notaba ella, pero
cuando empezó a despejarse mantuvo un cien por cien a que era el
brebaje que el muchacho le había obligado a beber.
Ahora
que se encontraba despierta y bien consciente, el joven había
desaparecido. No se hallaba en la casa.
Se
incorporó poco a poco y empezó a observar la habitación con mayor
atención.
La
casa no era muy grande, aunque habían dos habitaciones
más.
Se podía decir que la casa era de un joven honrado, o por lo menos
eso parecía.
Así
que al final decidió levantarse para poder observar con mayor
claridad.
Cuando
sus pies descalzos -el joven debió haberle quitado las botas por la
lluvia-, tocaron las frías baldosas se estremeció. Pero se levantó
y rodeó la mesa, tocando con los dedos la madera. Suspiró y siguió
observando.
En
una de las habitaciones había una especie de baño y en la otra era
como una despensa. La casa era de un tamaño pequeño, para máximo
dos personas.
Después
de haberle echado un vistazo a la casa, ya no supo qué hacer.
¿Quedarse
inmóvil en la cama?
Entonces
la puerta se abrió.
El
chico se quedó parado al ver a Tunna despierta y levantada, con las
manos en la mesa.
-Gore.
-No
te entiendo. -volvió a decirle Tunna al joven, ante sus palabras que
le resultaban tan extrañas.
-Gore
susre... -susurró, y corriendo le cogió la mano a Tunna y la
condujo hasta la despensa. Luego abrió una trampilla que estaba
escondida tras una manta y le hizo una señal para que bajase.
Tunna
hizo caso inmediato y él cerró la trampilla y la puerta de la
despensa de golpe.
Luego,
tres personas, con túnicas de color morado oscuro entraron en la
casa; él tragó saliva y saludó.
Vaya, pues no quedaba tanto para acabar el segundo capítulo... si lo sé os lo hubiese puesto entero jajajaja, bueno, pues ya no molesto más.
Espero que os guste n.n ciao!! hasta pronto!!
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