CAPÍTULO
6: Jake.
Cuando
le vi coger el colgante pensé que era un regalo familiar y que
Geanina y Emma eran familia.
Luego
me dije que no: Eso era totalmente imposible.
Entonces,
cuando Emma empezó a llorar, me dije que algo malo había pasado. Le
pregunté que qué le pasaba, pero no me dijo nada, se había quedado
ausente, con la mirada perdida en el colgante. Se me hizo un nudo en
la garganta.
Se
lo pregunté varias veces, me estaba preocupando.
Pero
no me decía nada, pero cuando soltó el colgante que calló al suelo
y se desmayó, me quedé en blanco.
No
reaccioné al principio, pero ella en seguida recobró el
conocimiento, y yo me alivié, solo un poco.
-Emma,
Emma, ¿qué pasa? ¿Qué ocurre? -le pregunté, rápidamente, ella
me abrazó, llorando.
-¡Es
mi hermano, Jake! ¡Lo han matado!
-¿Qué
dices? -dije yo- ¿Cómo van a matarlo?
-¡¡Noooo!!
-gritó ella- Es-es... su colgante... es una muestra de decirme que
se ha roto todo...
-¿Qué
se ha roto?
-Todo...
-dijo ella- Mi hermano... Shey...
-¿Cómo
va a estar muerto?
-Tengo
que irme de aquí, puede que haya alguna posibilidad...
-¿Cómo
vas a irte?
-Fingiré
que estoy mala, nononono, no hay tiempo de eso. ¡Me fugo!
-¿Qué?
-Que
me fugo.
Y
saltó la vaya, fácilmente.
Yo
también la salté. Me metería en un lío, pero solo me quedaba una
hora así que me dio un poco igual.
-¿Adónde vas? -ella empezó a correr.
-¡Al
bosque! -gritó.
-Te
acompaño.
No
respondió. El instituto estaba bastante cerca de un pequeño
bosquecillo, que al cruzarlo había un claro que llevaba hasta el
verdadero bosque.
Ya
estábamos en el bosquecillo. Las ramas me arañaban la piel pero no
me importó, grité cuando la perdí de vista:
-¡EMMAAA!
¿Dónde estás? -pero no obtuve respuesta.
Me
sentí solo en el allí, pero descubrí un pelaje gris, y me entró
un escalofrío.
CAPÍTULO
7: Emma.
Tenía
que ir rápido, muy rápido. El viento me azotaba el rostro a la
velocidad a la que iba, pero no me importaba.
Lo
sentía, mi hermano estaba en peligro. Estaba grave, yo lo sabía, lo
sentía, y justo cuando estaba en mi ser me había enviado una imagen
de cinco como nosotros acechándolo. No estaba muerto, pero estaba
débil. Lo sentía y lo notaba hasta en mi piel.
Había
dejado a aquel humano atrás, pero luego lo buscaría, además, no
quería que me viera así, todavía era muy pronto y a lo mejor no lo
asimilaría como a mí me gustaría. Pero no podía recordar quién
era, pues yo ahora no era humana. Ya estaba llegando.
Oí
un chasquido, y algo se me echó encima.
Jake
La
había perdido de vista totalmente. Pero oí un gemido que me dejó
tocado. Sonaba a lobo, a un quejido de lobo. Entonces llegué a un
claro, y en un rincón, un charco de sangre. A poco menos de un metro
estaba el lobo.
Fue
un instinto de reacción, pero me acerqué a él, pensando
sinceramente que era el hermano de Emma.
En
otra ocasión, hubiese pensado directamente que lo que estaba pasando
era una tontería y que a Emma se le había ido la cabeza
completamente. Pero algo en mi alma me dijo que no. Que la realidad
era que el lobo que se estaba desangrando era su hermano.
Corrí
hasta él, con la esperanza de que su hermano estuviese vivo todavía
y de que no se hubiese desangrado.
Lo
vi, y me quedé un tanto alucinado: sus heridas habían cicatrizado.
Pero era mucha sangre la que había perdido.
Pero
respiraba, estaba bastante débil.
Lo
miré sin saber qué hacer, y volví a gritar el nombre de Emma.
Lo grité unas cinco o seis veces, hasta que casi me dejé
el aliento, y paré.
Se
oyó un chasquido y miré en la dirección donde había sonado dicho
chasquido.
Entonces
cuando volví a mirar a Shey, vi que era humano, y que me miraba,
preocupado.
Gimió,
y me dio un poco de corte: Estaba desnudo.
Entonces
apareció otro lobo, el que supuestamente había visto antes, de
pelaje gris, y me miró, intensamente.
Me
gruñó un poco, pero me mantuve quieto y se acercó hacía nosotros.
Entonces
Shey tuvo otra convulsión, y a los pocos segundos volvía a ser un
lobo consciente que se levantaba con esfuerzo, y los dos lobos se
internaron en el bosque. Vi que el otro estaba herido también.
Me
quedé solo unos minutos, asimilando la información, y entonces me
di cuenta dónde me había metido.
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