Pikachu

viernes, 2 de noviembre de 2012

CAPÍTULO VI Y VII DE MEMORIAS DE UN SIN NOMBRE: Jake y Emma


CAPÍTULO 6: Jake.

Cuando le vi coger el colgante pensé que era un regalo familiar y que Geanina y Emma eran familia.
Luego me dije que no: Eso era totalmente imposible.
Entonces, cuando Emma empezó a llorar, me dije que algo malo había pasado. Le pregunté que qué le pasaba, pero no me dijo nada, se había quedado ausente, con la mirada perdida en el colgante. Se me hizo un nudo en la garganta.
Se lo pregunté varias veces, me estaba preocupando.
Pero no me decía nada, pero cuando soltó el colgante que calló al suelo y se desmayó, me quedé en blanco.
No reaccioné al principio, pero ella en seguida recobró el conocimiento, y yo me alivié, solo un poco.
-Emma, Emma, ¿qué pasa? ¿Qué ocurre? -le pregunté, rápidamente, ella me abrazó, llorando.
-¡Es mi hermano, Jake! ¡Lo han matado!
-¿Qué dices? -dije yo- ¿Cómo van a matarlo?
-¡¡Noooo!! -gritó ella- Es-es... su colgante... es una muestra de decirme que se ha roto todo...
-¿Qué se ha roto?
-Todo... -dijo ella- Mi hermano... Shey...
-¿Cómo va a estar muerto?
-Tengo que irme de aquí, puede que haya alguna posibilidad...
-¿Cómo vas a irte?
-Fingiré que estoy mala, nononono, no hay tiempo de eso. ¡Me fugo!
-¿Qué?
-Que me fugo.
Y saltó la vaya, fácilmente.
Yo también la salté. Me metería en un lío, pero solo me quedaba una hora así que me dio un poco igual.
-¿Adónde vas? -ella empezó a correr.
-¡Al bosque! -gritó.
-Te acompaño.
No respondió. El instituto estaba bastante cerca de un pequeño bosquecillo, que al cruzarlo había un claro que llevaba hasta el verdadero bosque.
Ya estábamos en el bosquecillo. Las ramas me arañaban la piel pero no me importó, grité cuando la perdí de vista:
-¡EMMAAA! ¿Dónde estás? -pero no obtuve respuesta.
Me sentí solo en el allí, pero descubrí un pelaje gris, y me entró un escalofrío.





CAPÍTULO 7: Emma.

Tenía que ir rápido, muy rápido. El viento me azotaba el rostro a la velocidad a la que iba, pero no me importaba.
Lo sentía, mi hermano estaba en peligro. Estaba grave, yo lo sabía, lo sentía, y justo cuando estaba en mi ser me había enviado una imagen de cinco como nosotros acechándolo. No estaba muerto, pero estaba débil. Lo sentía y lo notaba hasta en mi piel.
Había dejado a aquel humano atrás, pero luego lo buscaría, además, no quería que me viera así, todavía era muy pronto y a lo mejor no lo asimilaría como a mí me gustaría. Pero no podía recordar quién era, pues yo ahora no era humana. Ya estaba llegando.
Oí un chasquido, y algo se me echó encima.
Jake 

La había perdido de vista totalmente. Pero oí un gemido que me dejó tocado. Sonaba a lobo, a un quejido de lobo. Entonces llegué a un claro, y en un rincón, un charco de sangre. A poco menos de un metro estaba el lobo.
Fue un instinto de reacción, pero me acerqué a él, pensando sinceramente que era el hermano de Emma.
En otra ocasión, hubiese pensado directamente que lo que estaba pasando era una tontería y que a Emma se le había ido la cabeza completamente. Pero algo en mi alma me dijo que no. Que la realidad era que el lobo que se estaba desangrando era su hermano.
Corrí hasta él, con la esperanza de que su hermano estuviese vivo todavía y de que no se hubiese desangrado.
Lo vi, y me quedé un tanto alucinado: sus heridas habían cicatrizado. Pero era mucha sangre la que había perdido.
Pero respiraba, estaba bastante débil.
Lo miré sin saber qué hacer, y volví a gritar el nombre de Emma. Lo grité unas cinco o seis veces, hasta que casi me dejé el aliento, y paré.
Se oyó un chasquido y miré en la dirección donde había sonado dicho chasquido.
Entonces cuando volví a mirar a Shey, vi que era humano, y que me miraba, preocupado.
Gimió, y me dio un poco de corte: Estaba desnudo.
Entonces apareció otro lobo, el que supuestamente había visto antes, de pelaje gris, y me miró, intensamente.
Me gruñó un poco, pero me mantuve quieto y se acercó hacía nosotros.
Entonces Shey tuvo otra convulsión, y a los pocos segundos volvía a ser un lobo consciente que se levantaba con esfuerzo, y los dos lobos se internaron en el bosque. Vi que el otro estaba herido también.
Me quedé solo unos minutos, asimilando la información, y entonces me di cuenta dónde me había metido.

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